• Miguel Ochoa Ramírez

A veces, menos es más

Ritmo y mayor audiencia externa en una de las ediciones mejor organizadas de los últimos años.


Con las Fiestas ya en sus horas finales, los recuerdos de la gala de la 51ª edición de la Elección de la Reina de La Mancha permanecen frescos. En Miguel Esteban, su sede, como en tantos otros municipios del territorio castellano-manchego, todavía quedan unas horas para poner punto y final a la Feria y Fiestas 2019, en las cuales sigue destacando un evento entre los muchos programados: nuestro certamen.


Este año ha sido particular por algo que ya se señaló semanas atrás: en vez de preceder a la feria migueleta como de costumbre, el concurso se ha situado en el seno de esta. Algunos municipios no han podido asistir al coincidir la fecha con sus propias fiestas patronales, una de las muchas variables que probablemente han marcado un descenso en el grado de participación. Con suerte, finalmente se ha conseguido rozar la treintena, gracias en gran parte al compromiso de los municipios y del Ayuntamiento de Miguel Esteban, organizador del evento. Con el empeño de todos, seguiremos fortaleciendo alianzas en el futuro.


Esta fiesta, la nuestra y la de todos, goza de buena salud y, desde luego, atractivo. Nuevamente lo ha demostrado a la hora de la verdad: en la noche grande, sobre el escenario.



Soltura en el ritmo


A pesar de contadas excepciones, en general la ceremonia 2019 fue dinámica, como ya lo fuese la de la 49ª edición, lo que quedó demostrado por diversas razones.


Con su doble actuación, el grupo Manchelos subió al escenario el rock y la tensión musical adecuándose con el ritmo de la gala, haciendo ligeros los recesos. Quienes conforman la familia musical saben bien que eso no es baladí, y que toda interpretación requiere una preparación técnica e instrumental que a veces juega, inexorablemente, en contra del tiempo. Pero este joven trío lo resolvió con versiones bien traídas y profesionalidad.


Un número de concursantes más reducido permitió un desfile más rápido, más sencillo que otros años, lo que en cuestiones de logística fue igualmente ventajoso: un escenario más despejado (de estética aplaudida) y una movilización de reinas más ágil.


Una Cena-Baile espléndida... y fría